Tú vibras de alguna forma con tu idea y esto hace que tomes decisiones, que de repente elijas un camino y no otro. Llegas al final de ese camino y… ¡Zas! Ahí esta la foto. Te pasa una vez y piensas que es casualidad, pero cuando te pasa más veces comprendes que existe una capacidad de vibrar con tu trabajo, de encontrar tus fotografías a través de la intuición.
Cuando el niño era niño
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente
y que este charco fuera el mar.